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[FanFicc Hetalia&Nyotalia] The Hole

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[FanFicc Hetalia&Nyotalia] The Hole

Mensaje por Alfred F. Jones el Vie Mar 25, 2011 12:04 am

Título: The Hole
Autor/A: NyoChibi [Alfred F. Jones aquí]
Capítulos: A saber [Por el momento hay cuatro... y creo que solo le quedan un par mas]
Fandom: Axis Powers:Hetalia
Géneros: Drama/Suspense

Advertencia: Muchas (?). Broma. Muerte de uno o mas personajes, no soy muy fan del drama... pero espero hacerlo bien. Quizá un poco OoC, aunque hasta el momento no se me ha ido mucho de las manos y es mínimo.

Advertencia 2: Totalmente +18 la historia completa, por aparición de desnudos, drogas y otras escenas no permitidas a menores. ( El desmadre en persona (?) )

N/A: Este es la primera historia que me atrevo a subir ( ojo, subir, no hacer ), y por el momento tengo echos dos capítulos mas además de esta introducción. La historia está basada en una película que vi hace muchísimo, pero que por alguna extraña razón me dio la neura el otro día de imaginarme en esa situación a varios personajes por lo que en un principio no iba a ser de Hetalia, sino un loco crossover. La película se llama " The Hole " -aplausos por la obviedad- Título hispano " Atrapados ". Historia subida en FanFiction, si tienen cuenta y to eso; The Hole. Si gusta, la continuo aquí... si no gusta o no me dicen nada así se queda~

Disclaimer: Los personajes aquí nombrados no me pertenece, y en cierto modo la trama de la historia tampoco.








Introducción; Desesperación

Una habitación blanca, un gran ventanal al lado izquierdo era su única y completa iluminación. Justo en el centro, se encontraban dos sofás del mismo color que el resto de la iluminación, en uno de ellos se encontraba una mujer rebuscando algo en lo que parecía una carpeta, mientras que en el otro se encontraba una inquieta joven vestida con un traje común de aquel centro psiquiátrico. Tras encontrar unos folios en blanco cerró la carpeta dejando los papeles sobre la carpeta junto a un bolígrafo.

- ¿Estás lista? Ya ha pasado mas de un mes, es hora de que nos cuentes que sucedió, Lovina - comentó la mujer tras encender una cámara de vídeo.

- No tengo nada que contar - respondió la menor rauda, dedicándole una mirada fulminante a la cámara.

- ¿De verdad? Encontramos el búnker, el escenario no parece decir lo mismo.

- …

La ciudad parecía desierta, desde hacía un par de días no hacía mas que llover y la gente prefería quedarse en casa, sin duda alguna. La academia mas cercana estaba por cerrar sus puertas hasta el próximo año, es mas, ya lo habría echo de no ser porque cuatro alumnos habían desaparecido sin dejar señal alguna.

Todo era igual que los anteriores dos días, carteles de 'se busca' colgados por todas las paredes, y nadie, o eso se creía, sabía de los desaparecidos…

Medio día del tercer día lluvioso. Entre el caer de la lluvia se podían escuchar unos pasos torpes pero veloces, la respiración agitada de alguien entremezclado entre sollozos; una joven corría como podía semidesnuda, con un único fino abrigo como protección contra el frío y la lluvia, no solos sus pies estaban lastimados por el andar descalza, sino que tanto las piernas como el rostro se veían lastimados con cortes, además de que tanto su abrigo como las manos estaban manchadas en sangre... Seca. Tras una larga caminata en un intento por llegar lo mas rápido posible a algún lugar se detuvo, cayendo arrodillada al no dar con nadie. De su garganta emanó un gemido ahogado mientras pasaba la mano por el cabello, completamente desaliñado, e intentaba sacar fuerzas de donde fuera, necesitaba ayuda y la necesitaba ahora.

En un intento por levantarse y seguir su búsqueda su mano flaqueó a la par que sus piernas y cayó redonda al suelo, lo único que la envolvía era el frío y el silencioso caer de la lluvia, hasta que en una pequeña brisa pudo escucharse el mover brusco de un papel. Sin fuerza alguna alzó la mirada dando de lleno con una pared llena de papeles, justo en varios de ellos… estaba una fotografía suya impresa. Ahogando un quejido se incorporó como pudo y corrió hacia la pared, además de su fotografía estaba el mensaje de su desaparición, que si alguien sabía donde se encontraba llamara lo mas pronto posible.

Cualquier que le viera podría tratarla como a una vagabunda, su apariencia parecía la de una, pero no era mas que una de los cuatro jóvenes desaparecidos; Lovina Vargas.

Con aquel papel en mano reanudó un paso torpe hacia la zona donde seguramente encontraría alguien, su academia, el lugar en el que no solo estudiaba, sino que además donde vivía. Para su sorpresa, el lugar se encontraba vacío, desolado… aunque las puertas si se encontraban abiertas de par en par. Sujetándose con una mano el abrigo, y con la otra aquel folio se adentró al edificio, buscó gente a la que pedirle ayuda, pero recibió la misma respuesta que el resto de su búsqueda; nada. Como última opción se acercó a las pequeñas cabinas del centro y tras varios intentos, pues no solos sus piernas flaqueaban a momentos sino sus manos se encontraban temblorosas, logró marcar el teléfono de urgencias. Pitidos. Estos parecían ser eternos, interminables, hasta que la voz de una mujer se hizo escuchar al otro lado de teléfono. Intentó hablar y pedir ayuda, pero lo único que lograba dejar escapar de entre sus labios era aquella respiración aún mas acelerada, al otro lado, la mujer insistía en recibir respuesta alguna. Lovina, en un último intento inhaló todo lo profundo que pudo sintiendo un terrible dolor recorrerle la espalda y pulmones para soltar un profundo grito antes de dejarse caer desplomada al suelo.
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Re: [FanFicc Hetalia&Nyotalia] The Hole

Mensaje por Feliciano vargas el Vie Mar 25, 2011 7:20 am

Parece muy interesante. ¡Ya quiero saber cómo sigue asdf! <3
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Re: [FanFicc Hetalia&Nyotalia] The Hole

Mensaje por Lovino Vargas el Jue Mar 31, 2011 12:28 am

Yo ya lo leí hasta por donde vas... pero como no tengo cuenta en fanfiction te comento por aquí lo último que pensé "hija de la grande... ¡¿Cómo pudo hacer eso ese bastardo?!" y referente al primer cap. -w- me gusta, cortito pero buen inicio ~~


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Re: [FanFicc Hetalia&Nyotalia] The Hole

Mensaje por Alfred F. Jones el Miér Abr 13, 2011 11:23 am

Jajajajaja xD de ti Lovi, ya me esperaba eso... -huye gaemente-

N/A: Freya es el nombre humano que, tras una larga discusión con una amiga, le puse a Bélgica en esta historia, y Derk, tras lo mismo, a Holanda dado que ninguno de los dos tiene nombre humano, los demás mantienen los suyos.




El inicio del fin.

Un nuevo día… Desde hacía una semana que aquella mujer trataba que Lovina hablara, pero esta parecía haberse encerrado en si misma respondiendo con agresividad, parecía que cada vez que algún recuerdo volvía a su mente la joven perdía los estribos. Cada vez que eso ocurría aparecía uno de aquellos hombres para llevársela con la escusa que no era bueno forzarla y eso, a la mujer, le desesperaba.

— Bien, Lovina…

— No queríamos ir a la excursión… y Gilbert se ofreció a ayudarnos.

La mujer comprendió que al fin Lovina se estaba abriendo a explicarle lo que había sucedido, por lo que no tardó en tomar bien su bolígrafo y anotar lo sospechoso que pudiera comentar.

— ¿Gilbert? - preguntó para apuntar un sospechoso a la lista.

— Gilbert… - repitió la joven - Es - quedó callada, encorvando parte del cuerpo y alzando las piernas para poder abrazarlas frente al pecho - mi mejor amigo. Estabamos contentos de que se ofreciera a ayudarnos y…

— ¡Tienes que ayudarnos! - gritó la italiana frente a la gran mesa llena de trastos inútiles.

— ¿Por qué debería ayudarte el grandísimo yo? - preguntó un chico de cabello rubio platino, orgulloso de su persona, acomodándose con los codos apoyados en los reposabrazos de aquella silla de escritorio.

La joven desvió la mirada a un lado jugando de forma distraída con uno de los lápices. El otro sabía de su interés por uno de aquellos jóvenes, aunque ella no lo admitiera abiertamente era algo mas que obvio por sus reacciones, algo que le molestaba de sobremanera.

— Si el gran yo te ayuda, querré algo a cambio - prosiguió al ver el incómodo silencio que poco a poco les envolvía.

— ¿Qué quieres?

— Que después de la excursión aceptes una velada con el gran yo.

— ¿Estás loco? - hinchó los cachetes de forma infantil mientras le arrojaba el lápiz con el que momentos antes jugaba.

— ¡No! - exclamó cubriéndose del intento de ataque. - Deberías estar orgullosa de que mi persona te invite a cenar.

— Pues no, no lo estoy, y ahora ayúdame. Si consigo no ir a la excursión, y que ellos tampoco, seguro que él me hará caso.

— Está bien, está bien… pero cállate.

Era un completo incordio que te agradara el típico modelo de chica tímida y solitaria y que está estuviera prendida hasta los huesos de otro chico, y que precisamente este fuera el típico guaperas del instituto que tiene a todas detrás su sombra por muy imbécil que fuera.

— ¡Cállate! - prácticamente saltó aquel escritorio que le separaba del chico para abrazarle a modo de agradecimiento. - Dime, ¿cómo me vas a ayudar?

El rubio torció el gesto, no tenía muy claro el como o simplemente el porque había accedido a ayudarle con tanta facilidad, y para colmo darle la oportunidad de acercarse al otro. Dio un largo suspiro y trasteó un pequeño ordenador pero al ver que este se negaba a funcionar lo golpeó provocando que la joven diera un brinco.

— La tecnología se niega a funcionar como debe… ¡soy el gran Gilbert, trasto del demonio! Oh, ya funciona. - Con el dedo señaló la lista de todo el instituto, sonriendo de forma ladina al ver que la chica no entendía. El primer movimiento, hacer que en casa crean que están en la excursión e impedir así una muy larga regaña y a la vez que los de la excursión crean que están en casa, impidiendo una expulsión segura. ¿Cómo hacer eso? Marcó los nombres de la lista ante la atenta mirada de la castaña y tras un solo clic los nombres se marcaron como ausentes. - He pirateado la lista… - respondió a la pregunta que la mirada de la italiana cuestionaba.

— Oh, ya. ¿Y ahora?

— Fácil, búscate un sitio donde esconderte.

— ¡Me ibas a ayudar!

— Ya te he ayudado.

— Vamos, ¡no me jodas! - se acercó peligrosamente al rubio, observándole con una mirada suplicante a la que nadie, y repito NADIE, puede negarse.

— … - Dejándose vencer por aquella mirada movió aquella silla para poder tener un rápido acceso a los cajones y evitar una cómica situación al caerse al suelo, y tras abrirlo sacó una llave. - Pero prométeme que vendrás con el gran yo a una cena.

Sin decir palabra le arrebató la llave, inspeccionándola de algún modo. - ¿De donde es?

— ¿Me has escuchado?

— ¿Me has escuchado tu a mi?

— De un bunque abandonado. Es de cuando la guerra, está en perfecto estado y allí seguro que no os buscarán.

— Oh… Nos llevarás hasta allí, ¿verdad?

— Vale. ¡¿Pero que hay de mi cena? - exclamó al ver como la castaña salía corriendo de allí.




— Así que ese tal Gilbert fue quien os mostró el lugar, ¿no? - Lovina simplemente atinó a afirmar con la cabeza. - Bien, pero mejor vamos poco a poco. ¿Por qué no me cuentas de que os conocíais tu y los demás?

— Freya…



Lovina se encontraba en su taquilla recogiendo algunas cosas para la próxima clase cuando se pudo escuchar el ruido de un cuerpo apoyarse sobre el metal.

— ¿No te cansas de ser siempre una perdedora? - la voz de una chica se hizo escuchar al otro lado de la puerta, lo que hizo que la castaña cerrara su taquilla y ver su locutora.

— Freya.

— Que bueno que te sepas mi nombre - Era una joven de cabello rubio y ojos de un profundo verde, algo que en parte envidiaba la italiana. La rubia extendió la mano para juguetear con un mechón castaño de la italiana, provocando que esta se apartara de golpe.

Tan solo dejó escapar una risita antes de irse rodeada de otras tantas chicas, sin embargo a unos pasos apareció un chico que le detuvo el paso arrastrándola hacia un baño. Como la odiaba… pero sabía que si quería acercarse a cierto castaño debería hacer buenas migas con ella, y en verdad no había nada como ser la mas popular del instituto o al menos ser parte del grupo faldero que la sigue.

— Jajaja el gran yo ha visto lo ocurrido. ¿Se ha metido mucho contigo?

— Piérdete…

— Si estás pensando en hacerte su amiga de algún modo, vete olvidando de ello, solo aceptan rubias en su grupo y desgraciadamente la naturaleza jugó mal contigo ya que te hizo castaña.

— ¡Eso es!

— ¿Eh…?

La italiana salió corriendo, estaba claro que con la dirección que había tomado no iba a asistir a clases. El rubio se encogió de hombros y se fue dirección contraria a 'incordiar' - según él, simplemente a dejar que otros pudieran alabar su gran persona - a otros.

Un nuevo día en el instituto Hetalia, los pasillos estaban repletos de alumnos que iban y venían, la mayoría besando prácticamente por donde pasara cualquier chica rubia, pero para sorpresa, había una nueva.

— Hola, Antonio - saludó una voz raramente familiar para el nombrado, lo que le hizo voltear para encararle. Su sorpresa fue de forma indescriptible al dar con aquel panorama. La tan conocida italiana a la que hasta hace tan solo unos minutos ignoraba, estaba frente a él… teñida de rubio. Su posición parecía la de toda una busca rollo de una noche; la cintura curvada a un lado y la mano apoyada sobre la cintura mientras con la libre jugueteaba con un mechón de pelo.

— Qué… ¿Qué coño te has hecho? - Tras dejar una mueca de asco y dejar un Lovina completamente sorprendida se dio media vuelta y se fue, acompañado por su mejor amigo quien parecía mofarse de la situación por todo lo alto.

— Pe-pero, ¡no hacía falta poner esa cara!

Pudo escuchar una risa detrás de ella y por alguna razón su piel se erizó, sabiendo lo que vendría a continuación. La joven belga se colocó a su lado, dejando caer a propósito unos cuantos papeles al suelo.

— Uy, se me han caído… al ver el ridículo que has hecho y lo patética que te has visto. Por cierto, son para ti.

Al ver como esta se iba seguida por sus secuaces sin cerebro se agachó para recoger los papeles con lentitud, sin que nadie se detuviera a ayudarla. Era desesperante formar parte de un instituto en el que todos te desprecian y buscan nuevas formas de joderte la existencia en el centro y eso a Lovina le hacía replantearse seriamente el haberse ido a estudiar con su hermana allí en Italia, era mejor ser comparadas día si y día también que el infierno en el que estaba viviendo actualmente.

Al haber recogido todos los papeles salió corriendo, tirándolos en la primera papelera que se encontró y sin mas se metió a la zona de dormitorios, sin importarle que los demás se burlaran de ella por estar cruzando casi todo el centro llorando. Era mejor no dejarse ver. Había enviado a su amigo a comprar otro tinte de su propio color, aunque el otro no había tardado en pedirle algo a cambio ella solo lo había ignorado, y es que cuando se lo planteaba podía llegar a ser bastante… incordio.




— ¿Tan mal se llevaban en un principio? - interrumpió sin dejar de anotar.

— … Si. Freya era bastante cruel al principio.

— ¿Al principio?



Ya había caído la noche y la joven italiana se encontraba en el baño quitándose aquel color dorado del cabello, sin dejar de maldecir entre llantos por lo que había ocurrido ese día, no solo había echo el ridículo sino que además 'él' le había mirado asqueado.

— ¿Te ayudo?

Dio un pequeño brinco al escuchar la voz, no había escuchado a nadie entrar, aunque claro, como escuchar cuando tienes la mente acordándote de todas las blasfemias existentes. Se incorporó rápidamente, no había acabado de aplicarse el tinte pero la necesidad de encarar a la interrupción en persona le pudo.

— Siento lo ocurrido hoy. - Se disculpó la rubia belga vistiendo un escueto camisón color crema conjuntado con un batín de seda. Al ver aquel conjunto fino para dormir se observó sus propias pintas, no solo estaba haciendo el ridículo con aquellos alborotados y medio pintados cabellos, sino que además le podía añadir aquel pantalón de pijama rojo adornado con tomates dibujados y unas zapatillas con la enorme cabeza de un conejo, al menos la camisetilla de tirantes era blanca sin dibujo alguno.

— Si has venido a mofarte mas de mi ya puedes largarte.

— ¡No! No. He ido a tu cuarto, pero me han dicho que estabas en el baño así que he venido aquí. Solo quería disculparme por lo de hoy, sinceramente me pasé un poco

— …

— Agacha la cabeza, te ayudo, te irá mejor. - La italiana solo asintió haciendo caso a sus palabras, apoyando las manos en la pica. - ¿Te teñiste solo de rubio para llamar 'su' atención?

— Puede - respondió de forma seca.

— Puedo asegurarte de que las rubias no le llaman mucho la atención, prefiere las castañas.

— ¿Eh?

— Claro que siempre están las excepciones. - Sonrió empezando a masajear la cabellera de la otra. - Perdónale también por su actitud, es demasiado idiota a veces.

Vale, en algo concordaban, y era que el español podía llegar a ser muy idiota, pero ese era en cierto modo 'su encanto'. Rió por lo bajo al escucharle y cerró los ojos, dejándose relajar ante el masaje en el cabello.

— Y déjame decirte que te ves mas mona de castaña, el rubio no te queda… estás demasiado morenita.

¿Eso era un cumplido u otra forma de mofarse? Prefirió callar ya que pudo ver por el rabillo del ojo como la belga simplemente sonrió lo mas amable que pudo.




Por lo que estaba diciendo aquella chica era una contradicción de personalidades, aunque también podría ser la típica que frente a todos debe hacerse las mas importante y a solas venían las disculpas por todo. La mujer simplemente continuó anotando en su hoja… aunque realmente ya había anotado todo lo interesante de la situación.

— Bien, creo que ya mas o menos ligué las cosas, solo no me quedó algo claro. ¿De que conocías a Derk?

— Es el mejor amigo de Antonio.

— Entiendo. Por favor, continua.

— No me acuerdo de mas…

— Hasta ahora íbamos bien, Lovina.

— He dicho, ¡que no me acuerdo de mas!

No solo alzó la voz, sino que además se levantó alborotándose el cabello. Al escuchar el griterío entraron dos hombres corpulentos para evitar cualquier conflicto o lo peor que podría suceder, que Lovina se arrojara contra la mujer a golpearla, que aunque hasta el momento no lo había ni siquiera intentado en ocasiones se mostraba algo frenética o agresiva.

— Está bien, por hoy lo dejaremos así, ¿te parece? Mañana volveré a ver si recuerdas otro poco.

Solo asintió con la cabeza mientras se dejaba caer de nuevo sobre el banco sofá. Había algo que le quebraba la cabeza. Cada vez que intentaba recordar algo la cabeza le estallaba como si mil taladros estuvieran en función dentro de su cerebro mientras otros cientos tambores retumbaban sin cesar, y lo único que lograba que le viniera a la mente era una imagen que le revolvía el estómago, ¿qué demonios era eso?

Mientras aquellos hombres regresaban a la joven a su habitación la mujer plegó sus cosas con calma, habían demasiados interrogantes que había que resolver cuanto antes mejor, pero parecía que el hasta ahora el único testigo no podría ayudar demasiado a ello. Tras guardar todos los papeles dejó la cámara ya apagada en un rincón que no molestara y salió de aquel cuarto, despidiéndose de los hombres que vigilaban constantemente el lugar.

Mientras tanto, no muy alejado de aquel centro psiquiátrico un hombre de porte fuerte y frívolo hacía acto de presencia en el laboratorio donde se encontraban los otros tres jóvenes. No le hizo falta siquiera decir nada, su único destino fue directo hacia donde se encontraba la rubia, dejando en alto su placa policial.

— Que bueno que has llegado ya.

— Déjate de rollos, Roderich. ¿Has averiguado ya algo?

— Si - respondió colocándose bien las gafas y situándose a un lado de la joven. - Sufría de bulimia.

— Tan joven… - comentó posicionándose al otro lado.

— No hay de que extrañarse, es a esta edad o mas jóvenes cuando tienen esos desórdenes psicológicos por si mismas.

Ambos agacharon la mirada hacia una joven rubia, fría y pálida como la nieve. Sus labios se encontraban morados y su cuerpo desnudo, dejando a ver las claras marcas de una autopsia.

— ¿Ves esto? - preguntó el castaño alzando la diestra de la joven. - Estas marcas en sus uñas indican que llevaba bastante tiempo con una mala alimentación.

— ¿Y los otros dos?

— No lo se aún.

— Pues date prisa, seguimos como al principio.

— Tranquilo, Ludwig, me doy toda la prisa que puedo pero aún no he podido echarles siquiera un vistazo.

— Bien, volveré mañana. Iré a ver como les fue con la única superviviente.

— Pobres chicos… - susurró Roderich llevándose la mano a la cabeza mientras el rubio se dirigía hacia la puerta.

— Encárgate de llamar a sus familiares, siguen preguntando por ellos.

Fue su única palabra al cruzar la puerta. Sin duda podía parecer alguien frío y que ni siquiera le importa la muerte de aquellos jóvenes, pero en el fondo estaba mas preocupado que cualquier otra persona, y eso Roderich lo sabía sin necesidad de preguntarle. No solo se había alistado como policía por ser un amante y obsesionado con las reglas y hacerlas cumplir, sino porque muy en el fondo se preocupaba por los demás… bastante oculta esa faceta.

Un mal sueño puede hacerte creer que una ficción creada por tu subconsciente es la realidad, te aferras a ello, pero aún así deseas descubrir quien eres en realidad.

— ¿Cómo están mis compañeros? - preguntó escondiendo las manos entre las piernas.

La mujer no sabía que responder, quería que ella misma le dijera la verdad pero parecía que en vez de avanzar retrocedían.

— He preguntado cómo están.

— Bien, bien - mintió, pero la presión pudo con ella.

— ¿Cuándo podré verles?

— Ahm… cuando me cuentes todo.

— Ayer te conté todo lo que sabía.

— Rectifico, todo lo que recordabas. ¿No recordaste nada mas? - al formular aquella pregunta prendió la cámara.

— ¿Si te cuento todo podré verles?

— … Claro, por ello haz un esfuerzo en recordarlo todo.

— Mmm…

— ¿Dónde demonios se metieron los otros dos? - preguntó un inquieto rubio, destrozando algunas hojas que había caído recientemente.

— La respuesta es la misma que hace dos segundos, ¡no lo se! Y ahora cállate.

— Jajaja calma, calma. Pronto llegarán y podrás meter ese culo inquieto en el escondite.

Debido a las hojas del suelo los tres se pusieron en alerta al escuchar unos pasos acercarse, pero pudieron relajarse al ver que solo era Lovina. Vestía con el uniforme de la academia y además llevaba una enorme mochila en la espalda, de la cual colgaban un par de cazuelas.

— Vaya, vaya… ¿acaso te piensas ir de casa? - se mofó el rubio, recibiendo un golpe por parte de la belga.

— No seas maleducado, hombre.

— ¡Pero mírale!

La italiana no dijo nada, tan solo se cruzó de brazos y arrugó la nariz en reproche, a lo que el castaño rió y volvió su atención al holandés.

— Solo es precavida, cosa que tu no.

— Auch. - Se llevó la mano al pecho fingiendo estar herido.

Mientras los otros dos seguían hablando de a saber que, Lovina giró la mirada por sobre el hombro al escuchar unos pasos aproximarse; su dueño, el único que podía mostrarles donde se esconderían. Con una sonrisa indescriptible, ya que viniendo de él no se podía saber si era por su egocentrismo, simplemente por tener ganas de joder a alguno de los presentes o porque le apetecía sonreír por algo, mostró la llave que abriría la puerta a su libertad durante los próximos tres días.

— ¡Venga, abre ya lo que sea!

— Sin prisas, o el grandísimo yo se irá dejándoos aquí tirados.

— Vamos, no me jodas grandísimo idiota.

— ¡¿Qué has dicho? - Cerró el puño con el que sostenía la llave con fuerza, viendo amenazante al holandés.

— ¡Que abras ya la puñetera puerta! - reprochó al desesperarse la italiana.

— Creo que será divertido pasar tres días con vosotros - comentó al ver la divertida situación, para él, en la que se habían involucrado su mejor amigo y aquel al que no conocía.

Al escuchar el reclamo de la joven, Gilbert simplemente apartó con el pie algunas hojas que cubrían un portón de hierro, estarían enterrados bajo tierra durante tres días.

— ¿No está esto muy oscuro? - preguntó el español.

— Al bajar las escaleras, a la izquierda, está el interruptor - respondió el dueño del bunque.

— Uy, que miedo~ - la belga ya estaba dentro, en una pequeña plataforma dy hierro, el único apoyo para poder abrir la puerta al subir las escaleras.

— Eres una miedica - se mofó el holandés al estar ya tras ella.

— No te metas conmigo.

— Dejad de pelearos, que se os oye desde aquí. ¡Oye, no veo una mierda aquí abajo!

— ¿Necesitas gafas, Toño?

Mientras los otros tres seguían hablando divertidos Lovina se giró para abrazar a su amigo como agradecimiento. Cuando el español dio con las luces al fin los otros dos exclamaron al ver lo grande que era el lugar, dando la seña a la italiana para que entrara. Al bajar los dos ocupantes de la plataforma se adentró, no sin antes despedirse adecuadamente del que se iba a quedar fuera.

— Vendré en tres días.

Y ahí empezó la cuenta atrás para ellos.

Todo había empezado bien, cada uno se preparaba su rincón para dormir; Freya se había traído un colchón hinchable de un color rosa transparente, Derk y Antonio simplemente colocaron una manta en el primer rincón que vieron algo cómodo, y Lovina se había traído un saco de dormir bastante ancho, el cual colocó sobre una madera.

Los tres días pasaron bastante rápido para el grupo, cuando tuvieron todo recogido aguardaron con sus respectivas bolsas cerca de las escaleras, esperando a que el otro les abriera el portón para poder salir.

… Pero allí no apareció nadie al caer el sol.

— ¿Se habrá olvidado de nosotros? - preguntó el español con bastante tranquilidad, a diferencia de los otros tres que se habían desesperado desde hacía horas.

— No… ¡¿en serio? - respondió con otra pregunta el rubio.

— En serio.

— Era una pregunta irónica, idiota.

— Oh… bueno, parece que pasaremos una noche mas aquí. Será mejor que volvamos a preparar los rincones.

— ¿Y si la puerta se abre mientras estamos durmiendo? - Estaba mas que desesperada a punto de híperventilar, negándose a separarse de las escaleras por si acaso aparecía Gilbert.

— ¿Y si te quedas ahí de pie por si abre la puerta y nos avisas cuando lo haga? - parecía que no era la única, ya que el holandés estaba igual.

— Estás muy irónico hoy. - Antonio ya había estirado de nuevo su manta.

— Y tu estás demasiado tranquilo.

— Bueno, seguimos teniendo provisiones, oxigeno no falta y aunque el suelo no es muy cómodo por lo que tendré que ir a un masaje urgente al salir, no puedo quejarme aún. Cuando falte comida y oxígeno ya tendré tiempo para volverme loco. - Soltó una larga risotada, en el fondo si estaba preocupado como los demás, pero si todos se volvían histéricos acabarían matándose entre ellos. - ¿Verdad, Lovina?

— ¿Eh? Ah, si. - La italiana no había dicho palabra, y es que si decía todo lo que paseaba por su mente acabaría ahuyentando a los tres.




— Es decir, pasaron los tres días y ahí no apareció nadie.

— ¿Puedo seguir contando?

— Claro, cuenta.



— Oye, Lovina - intentó llamar la atención de la italiana, acercándose hacia donde esta estaba sentada viendo hervir agua. - ¿Tienes algo para acompañar… esto? - Alzó la mano mostrando una pequeña bandeja.

— ¿Salchichas…? - preguntó torciendo el gesto.

— ¿No te gustan?

Esta simplemente negó con la cabeza y se inclinó hacia donde estaba su mochila, rebuscando hasta sacar un par de sobres rojos. - Solo tengo esto.

— ¡Woo! ¡Ketchup! - Dejó la bandeja en el suelo para poder cogerlos. - ¿Puedo hacerte una pregunta?

— ¿Otra?

— Bueno, visto así… ¿Por qué llevas ese mechón siempre así?

— ¿Mmm?

Y entonces, sin pensarlo, el español extendió la mano hasta tomar con la mano aquel rulito que sobresalía de la castaña cabellera, tironeando sin fuerza para no lastimarla; Lovina, al sentir aquella mano precisamente en esa parte de su cabello dio un pequeño brinco sonrojándose abruptamente.

— Chi…

— ¿Chi? - preguntó sin soltar aquel mechón.

— ¡Chigui! - Ante la atenta mirada, pues ante aquel grito los otros dos se giraron a verles, se soltó del agarre del español y sin mas le dio un cabezazo en el estómago. - ¡No toques eso! - Se quejó retrocediendo de un tirado por el suelo español, quien se abrazaba el estómago ante tal violencia.

— ¡Te han dado duro! Jajaja eso te pasa por meter mano a quien no debes. - Nada mas acabar aquel comentario dio una nalgada a la rubia, recibiendo un bofetón como consecuencia.

— Ni te atrevas.




En medio de la explicación de la joven el teléfono de la mujer sonó.

— Un momento, por favor.

— Mientras estoy hablando ese trasto debería estar apagado.

Sonrió algo forzada y se levantó, descolgando el móvil. - Ludwig, te tengo dicho que a estas horas estoy con Lovina, no me interrumpas las sesiones.

"— Siento interrumpir tu conversa, pero deberías estar presente. Tenemos a Gilbert ya en comisaría."

— En seguida voy. - Colgó y volvió su atención a la italiana que le miraba curiosa. - Debo irme, ha ocurrido una emergencia con uno de tus amigos.

— Ya veo. Vaya, ya seguiré mañana.

Tras despedirse adecuadamente tomó sus cosas y salió veloz, su meta la comisaría. Lovina le siguió con la mirada en todo momento, esperando que al salir entraran aquellos hombres que la regresaran a su habitación… lo que nadie se dio cuenta, y que no había quedado filmado ya que la cámara estaba apagada, fue la italiana había dibujado una sonrisa de superioridad hasta que la mujer se perdió tras la puerta.

— Mientes…
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Re: [FanFicc Hetalia&Nyotalia] The Hole

Mensaje por Alfred F. Jones el Lun Oct 10, 2011 6:00 pm

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